Mucho se habla por estos días sobre la explotación del bloque 43 del Parque Nacional Yasuní. Por un lado está el gobierno y sus secuaces quienes quieren sacar el petróleo del Yasuní y vendérselo a quién sabe quienes (posiblemente China) para recaudar, anticipadamente, 16 mil millones de dólares. ¡MUCHA PLATA!
Según ellos, con ese dinero podrán
¡Wow! con semejantes promesas, ¿cómo decir que no? Además, ¡SÓLO SE AFECTARÁ EL 0.1% DEL PARQUE NACIONAL YASUNÍ! ¡EL 0.1%! ¡ESO ES HUEVADA! ¡ES COMO UNA HOJA DE PAPEL EN UNA CANCHA DE FÚTBOL!
En la otra esquina está la asquerosa oposición. Los causantes de la larga y oscura noche neoliberal. Los mismos de siempre. Los que congelaron los depósitos en el 98. Los que acabaron con el Sucre en el 2000. Los que manipulan a la prensa corrupta.
Ellos dicen que la explotación del bloque 43 generaría un impacto ambiental que por muy 0.1% que sea, es impacto. Qué en ese 0.1% hay más biodiversidad que bacterias hay en mi culo. Pero, lo más importante, que en esa zona habitan pueblos no contactados.
El debate de los pueblos no contactados
A ver... ¿Cómo es la huevada? ¿Pueblos no contactados? ¿Qué significa? ¿Cómo afecta?
Les explico: según nuestra Constitución vigente (aquella que el mismo Rafael Correa y sus amigos redactaron en Montecristi), se debe proteger de cualquier actividad extractiva (por ejemplo: extracción petrolera) los territorios de pueblos en aislamiento voluntario (Artículo 57). Estas son personas que viven en "estado salvaje", personas que ni si quiera saben que existe algo llamado Ecuador. Personas que durante siglos han vivido lejos de la civilización y viven bien.
Y, aunque viven lejos de la "civilización" y no saben qué chucha es una Constitución, esa Constitución en su artículo 7 señala que: "Son ecuatorianas y ecuatorianos por nacimiento: ... Num. 3: Las personas pertenecientes a comunidades, pueblos o nacionalidades reconocidos por el Ecuador con presencia en las zonas de frontera."
Entonces, resumiendo, si en el bloque 43 hay "pueblos en aislamiento voluntario" que, de acuerdo a la Constitución del Ecuador están compuestos de "ecuatorianos y ecuatorianas por nacimiento" que gozan de "derechos", el Estado ecuatoriano debería abstenerse de efectuar actividades extractivas, so pena de incurrir en el delito de etnocidio (del griego etno=pueblo, raza, nación y cidio=matar. MATAR A TODO UN PUEBLO).
Los opositores a la explotación argumentan que permitir la explotación del bloque 43 representa un riesgo de afectar a esos pueblos no contactados o en "aislamiento voluntario". Se podría contaminar su hábitat o causar una especie de trauma al ver objetos que en su puta vida han visto.
¿Recuerdan la película La Aldea? Es como si a uno de los habitantes les mostraran un televisor de ultra alta definición con imágenes de personas dentro. ¿Cómo chucha hicieron para meter a toda esa gente en un rectángulo tan pequeño y delgado? se preguntarían.
O imaginen si alguna raza alienígena viene a nuestro planeta a perforar el 0.1% de la Tierra para sacar minerales que necesitan para la subsistencia de sus congéneres. ¿No creen que se armaría un caos colectivo de dimensiones apocalípticas?
Por su lado, el gobierno sostiene que, ya que nadie sabe si existen o no pueblos en aislamiento voluntario, tienen el pleno derecho de sacar todo el petróleo que les dé la regalada gana. Y que si contaminan y matan la biodiversidad de esa zona, sólo se trata de un pequeño pinchazo en el brazo de un bebé recién nacido.
En lo personal, concuerdo con los opositores en que el argumento de "extraer porque no hay como demostrar que hay pueblos en aislamiento voluntario" vale verga. Aquí no hay que "demostrar que existen pueblos no contactados", simplemente hay que asumir que podría haber pueblos no contactados y que no debería incurrirse en el etnocidio que señala el artículo 57 de la Constitución del Ecuador.
Después de todo, SON PUEBLOS EN AISLAMIENTO VOLUNTARIO. ¡VOLUNTARIO, CHUCHA! Ellos no quieren ser contactados. ¿Acaso van a llevar al INEC para que los censen y decir: "simón... ahí han estado"?
Por mucho petróleo que haya ahí, la duda razonable al tenor de las manifestaciones conocidas de pueblos Tagaeri y Taeromenane en la zona del Yasuní, hacen suponer que estos pueblos pudieran estar rondando la zona del bloque 43 y, por lo tanto, hace inviable e inconstitucional la extracción.
Pero ustedes ya saben esto. Ya han escuchado los argumentos. Ya han visto, escuchado y vomitado el lavado cerebral que realiza la Secretaría Nacional de Comunicación con las propagandas del dejen-explotar-al-Yasuni-porque-sacaremos-mucha-plata-que-nos-beneficiará-a-todos-y-además-afectaremos-ES-nada-a-la-naturaleza.
Ustedes quieren saber el trasfondo de la oposición que mencioné al inicio del post. Es sencillo:
LA OPOSICIÓN (entre quienes mi incluyo) QUIERE SABER SI RAFAEL CORREA ES CAPAZ DE GOBERNAR UN PAÍS SIN EL BENEFICIO QUE LE REPRESENTARÍA CONTAR CON LA MAYOR CANTIDAD DE DINERO EN EFECTIVO QUE DISPONDRÍA CUALQUIER GOBIERNO ECUATORIANO EN CERCA DE 200 AÑOS DE VIDA REPUBLICANA.
Es fácil, muy fácil tener calmado al pueblo cuando hay billete. Cuando no lo hubo, los gobiernos temblaron. ¿Sería capaz Vinicio Alvarado de convencernos, a través de bombardeos propagandísticos, que todo está bien cuando se frene toda la inversión pública por falta de dinero? ¿Podrán sostener la imagen de Rafael Correa en un escenario de contracción económica y desempleo?
Punto... No nos hagamos los cojudos y defensores de pueblos que nunca nos han necesitado y de quienes tampoco hemos necesitado.
Dejar el petróleo del Yasuní en el subsuelo es una verdadera prueba de liderazgo y manejo económico y si la pasas, Rafael, te juro que me vuelvo tu más ferviente defensor. Pero no salgas con la mariconada de "tomar medidas sustitutivas" de restringir más importaciones, desdolarizar la economía y otras similares. El reto consiste en que, mateniendo las condiciones actuales, hay que seguir gobernando.
Para finalizar: independientemente de lo que queremos como oposición, iniciar operaciones extractivas en el bloque 43, mírese por donde se mire, es exponerse a una potencial contaminación de una zona que, por muy 0.1% que sea, pertenece a pueblos ancestrales y en aislamiento voluntario y, aunque me vale verga que existan esos pueblos, la Constitución del Ecuador los protege. Invadir esos territorios para sacar petróleo es incurrir en etnocidio, tal como señala el artículo 57 de dicha Constitución.
EXPLOTAR EL YASUNÍ ES LIMPIARSE EL CULO CON LA CONSTITUCIÓN. Si el gobierno ecuatoriano está dispuesto a hacerlo, nos da la pauta para que el resto de ecuatorianos también desconozcamos ese cuerpo legal.
Y, ahora que lo pienso, la contaminación de Texaco, hoy Chevron, ¿representará 0.1% o menos del territorio total del planeta Tierra? Ahí les dejo botando ese balón...
