Hace pocos días (este post se escribe a fines de mayo de
2019), la esfera twitera de Guayaquil se conmocionó con un trino publicado por
María Emilia Cevallos Cuesta (@marecevallos) en donde tilda a la gente de Guayaquil
como “gente de mierda”.
Al parecer el explosivo tweet se detonó en un viaje por
avión, de regreso desde Estados Unidos, en el que la excandidata a Miss Ecuador
venía junto con otros conciudadanos, quienes no paraban de mostrar su
comportamiento habitual lejos de la tierra del Tio Sam.
En esta época de hipersensiblidad, en la que cualquier
cojudo se ofende con cualquier pendejada que lee en redes sociales, no faltaron
las personas que criticaron a María Emilia por llamarlos “gente de mierda”.
Hasta su **** madre salió con un tweet para criticarla y que no hizo más que
echarle gasolina al fuego y obligó a que María Emilia cierre su cuenta de Twitter.
Lo triste del caso es que esos “ofendidos”, en su gran
mayoría (no me cabe duda) tienen actitudes de mierda como la que señaló María
Emilia y más de uno salió a insultarla y ofrecerle “cariñosas golpizas
correctivas” en caso de topársela en la calle.
Sinceramente no puedo estar más de acuerdo con lo que dijo
María Emilia: SOMOS GENTE DE MIERDA que estamos acostumbrados a vivir entre
actitudes de mierda y por eso pensamos que está todo bien, o ¿acaso alguien
puede decirme que las siguientes actitudes son correctas?
- Dejar la bandeja con platos sucios, luego de comer, en cualquier patio de comida
- Acelerar al ver el semáforo en amarillo para que no nos coja la luz roja
- Pitarles a los peatones que están cruzando la calle para que se apuren porque debemos tomar la intersección
- Bloquear la intersección para evitar quedarnos en la bocacalle
- Hacer doble fila en un giro en U con semáforo para tratar de girar primeros
- Meterse en la fila del banco y decirle al último “voy atrás de usted” para hacer otros trámites y luego regresar y meterse como si nada pasara
- Pitarle al de adelante tan pronto cambia la luz del semáforo a verde para que se apure en arrancar
- Ocupar ambos lados de la escalera automática y no dejar espacio sobre el lado izquierdo para que las personas con prisa puedan pasar por ahí sin problemas
- Estacionarse en doble fila, solo un ratito, para dejar o recoger algo o a alguien
- Meterse al carril de la metrovía porque es más rápido
- Ponerse de pie y empezar a sacar el equipaje de los compartimientos del avión antes de que este se detenga por completo para salir antes que los demás
Y así, un sinnúmero de otras actitudes de mierda que
usted y yo hemos cometido y que, acertadamente, como señaló María Emilia, nos
convierten en gente de mierda.
¿Entonces de qué chucha se quejan o se ofenden? ¿De qué
les digan la verdad?
Y luego sale el
amante de putas
Cuando todo parecía olvidado (porque las polémicas en Twitter
duran de poco a nada), el filósofo Martín Galarza, aka AU-D, sale con esta perla:
No se qué sustancia psicotrópica consume AU-D (y tampoco
me importa), pero veo que le altera las capacidades cognitivas.
Primero: Nadie mencionó o se refirió, en momento alguno, a
“guayacos de mierda”.
Segundo: La crítica no iba contra la ciudad, sino contra
la actitud de las personas (creo que ese tema lo dejo en claro en los párrafos
anteriores).
Tercero: ¿Qué tienen que ver las putas con todo esto?
Cuarto: Obviando el pésimo símil que haces, Martín, ¿insinúas
que no se debe criticar a la ciudad que otros aman? ¿O sea que, si una ciudad
apesta a mierda y tiene altos índices delictivos no puedo decirlo y debo mentir
y mentirme porque podría ofender a quienes que la aman así, hedionda y repleta
de criminales? (Antes que me critiquen, no me refiero a Guayaquil sino a
cualquier ciudad real o ficticia que cumpla con tales condiciones).
De AU-D prefiero quedarme con la canción 3 Notas, pero la
versión grabada original en los 90 y no la versión remasterizada de hace un par
de años atrás.
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